El pato hace cuac, cuac.
Hace muchos días que quiero escribir. Pero yo soy persona de postergación, de procrastinación. Y postergo y procrastino muchas veces, aunque intento que cada vez sean menos los motivos de hacerlo. Lo bueno de la procrastinación es que la persona que la sufre experimenta una especie de angustia constante hasta que consigue hacer lo que tenía propuesto, o almenos ese es mi caso. Así que almenos tengo esa esperanza, que siempre lo acabaré haciendo. Además se dice que las personas que sufren de procrastinación (me encanta escribir la palabra) trabajan mejor bajo presión. Presión temporal (osea, del tiempo). Será verdad, pero no hay que fiarse de las posibilidades biológicas de uno. Como me dicen por ahi, nos podemos encontrar con que tus virtudes genéticas no sean suficientes y El Tiempo te coma. Gente jóven y trabajadora: habrá que ponerse las pilas. Eso es lo que intento hacer
. Y bien que me siento cuando lo consigo.
“Presión temporal (osea, del tiempo)” es un sintagma que equivale para los jóvenes lo mismo que para los algunos mayores o viejitos, “(problemas de) presión arterial”, seguramente. No quiero decir que no pueda pasar viceversa (yo tengo una baja presión arterial y me mareo) pero creo que, en general, este podría ser un buen ejemplo. Me imagino que para la gente mayor, el paso del tiempo ya no sugiere incertidumbre, si no que los ancla en un tipo de mansedumbre humilde del que ya ha sufrido la “presión temporal” durante largos periodos de transición entre una estabilidad y otra. Ellos por un lado tienen suerte, ahora ya descansan, son más sabios que nosotros y no tienen tanta prisa. Por algo son mayores y nosotros menores, por algo pueden decirnos lo que podemos /tenemos que hacer. Qué pena que sufran de presión arterial.
El caso es que la realidad aveces insultante del paso del tiempo es un tema peliagudo entre mi entorno de contemporáneos. “¿Te imaginas nuestra casa?” Intentas decir algo coherente pero no haces más que divagar entre imágenes de películas u otros recuerdos futuros. Yo no me imagino mi futuro. Talvez por miedo a que no se cumplan los deseos ya nisiquiera te aventuras a soñar en casas con fotos. Pero sí que sueño con mi propio estudio de grabación, con mi propia discográfica. Si tenéis algún sobrino cantante, dentro de unos años me lo podréis traer y le haremos un disco, jaja. Ojalá, ¿no?. Mi sueño sigue en pie, almenos.
Y vinieron los 22.
Gracias a todos los que me felicitaron. Y gracias a los que no lo han hecho pero se acordaron. Y gracias a los que lean esto. Gracias a la vida, que me ha dado tanto y gracias a la presión temporal, que me hace trabajar. ¡Cuántos agradeceres!
Besos y quereres.

